Por la mañana viajamos hacia Niagara, paramos para comer y ver una fabrica de cristal, y legamos por la tarde.
Provistos de impermeables bajamos por unas escaleras de madera al pie de las cataratas.
Al día siguiente por la mañana visitamos Toronto, por la tarde de vuelta a Niagara cogemos un barco para acercarnos lo más posible a las cataratas, a pesar de los impermeables nos mojamos pero merece la pena, son preciosas.
Cenamos en una torre que tiene un mirador desde donde se ven las cataratas iluminadas.